martes, 3 de agosto de 2010

Crecen las posibilidades de un estallido social en la entidad: La otra campaña

Fernando Inés Carmona - lunes, agosto 02, 2010
El estado ha sido generador de luchadores sociales, pero que han encontrado cabida en movimientos sociales de otras entidades ¦ Foto Víctor Manuel Rebollo

Orizaba, Ver.- Veracruz reúne potenciales para un estallido social indígena que desembocarían en movimientos armados. La miseria y el cacicazgo que prevalece en sus comunidades son factores que detonarían la situación, considera Jairo Guarneros, militante de La otra campaña. Hay más: en Zongolica hay informadores de inteligencia oficial que siguen las actividades de grupos sociales. En los últimos 15 años, “luchadores sociales veracruzanos han desaparecido físicamente”.

Plantea que el estado ha sido generador de luchadores sociales, pero que han encontrado cabida en movimientos sociales que se generan en otras entidades federativas, sin embargo no deja de reconocer la presencia de movimientos sociales en todo el territorio estatal: “Veracruz ha tenido experiencia de lucha social, tanto en el sur, como en el norte y centro del estado que sin embargo han sido ocultada oficialmente”.

Sin embargo, admite que a diferencia de otras entidades, como Chiapas, Guerrero o incluso Oaxaca, en Veracruz no se han manifestado abiertamente, “pero el hecho de que no haya sido así, no quiere decir que no puede ser. En su momento, Veracruz ha aportado gente a los movimientos sociales nacionales –Gloria Arenas Agis, por ejemplo– que se incorporaron a los movimientos sociales.

La historia de los movimientos sociales en Veracruz, “es muy rica, hay documentaciones que nos indican la presencia de estos grupos, por ejemplo en el porfiriato, los hermanos Flores Magón tuvieron secuelas de grupos armados”. Pero en el Veracruz actual hay regiones que por sus características, pueden ser consideradas como incubadoras de movimientos sociales que pudieran encausarse en otra vertiente que no sólo asuma la lucha social pacífica.

Las condiciones de miseria y marginación que registran comunidades indígenas, cita, por ejemplo en la sierra de Zongolica: “ha generado la presencia impresionante de todos los informadores de todas los grupos de inteligencia y policiacos de este país. De alguna manera esto pasa porque le dan un seguimiento muy cercano a cómo se desarrolla la lucha social en esas zonas. Yo creo que esta presencia, de alguna manera ha inhibido los brotes de descontento que pudieran generarse, la sierra de Zongolica, lo sigo insistiendo, está llena de informadores que están permanentemente informando de lo que ahí está sucediendo”.

Pero, en este mismo seguimiento, plantea: “hay organizaciones sociales que han caído en la lógica del estado y prefieren ser mediadores o enlaces de las necesidades de las comunidades con los gobiernos estatal o federal”.

–Si hubiera una escala para medir la posibilidad de un estallido indígena, ¿dónde se colocaría a Veracruz?

–Pues fácilmente en 60 o 70 por ciento. Hay muchas condiciones para muchas cosas, porque cada pueblo, cada comunidad, toma las decisiones que cree conveniente para ellos, sobre todo cuando se cerciora que las puertas de la participación política están cerrados para ellos, cuando se dan cuenta que no hay nada que hacer.

Pero, además, plantea dos argumentos con los que sustenta un posible estallido social indígena: “hay una miseria impresionante no tan sólo en la sierra de Zongolica, sino incluso en la sierra del Pico de Orizaba en donde incluso hay comunidades mucho más pobres que las de Zongolica. Existe una injusticia fuerte, si bien se han cambiado los cacicazgos por ejemplo en la sierra de Zongolica en donde había caciques de horca y cuchillo, caciques violentos que se dieron en época pasadas, los que incluso fueron protagonistas de asesinatos de ciudadanos que se organizaban en la sierra y en otros lados; hoy han cambiado mucho pero sigue habiendo caciques que ahora aplican otras formas de control y sometimiento a los grupos sociales y las comunidades inconformes.

Admite que no se ha dispersado la inconformidad social: “de que existe inconformidad, existe, no somos una isla. De alguna manera pertenecemos a un país que está en la misma situación. No tenemos nada que esperar de parte del gobierno federal, no podemos esperar nada del gobierno estatal y este proceso, tarde o temprano nos llevará a que la gente empiece a tomar la cuestión, por ejemplo, de la seguridad en sus manos, así como de la inequidad social.

–Los gobiernos, estatal o federal, ¿no han sabido atender esos reclamos?

–Todos los funcionarios lo único que han hecho es darles mejoralitos a todos. Oportunidades, es un programa perverso, de limosna, que hace dependiente a quienes reciben este apoyo, que individualiza a las comunidades. Rompe con ese tejido social que se construyó en muchos años y que permitía por ejemplo las faenas comunitarias, las asambleas comunitarias. Hoy muy pocas comunidades siguen empleando esas formas de resolver sus problemas, la mayoría se ha trastocado esa forma de organización.

Por otro lado, si bien Veracruz ha aportado militantes a la lucha social nacional, “hay personas que militando en esos grupos sociales han desaparecido. Muchos de ellos han venido a ver a sus familias, se han despedido de ellos y nunca más los han vuelto a ver. Hay casos que se generaron después de los ochentas, hay casos de personas tanto de Córdoba como de Orizaba que han desaparecido y que no hemos vuelto a saber nada de ellos. Sus familiares en su momento dieron parte a la autoridad y hasta ahí quedó el caso.

–¿Hay estadísticas de cuántos son los desaparecidos?

–No hay cifras exactas, tenemos el conocimiento de casos de Córdoba y Orizaba. Después del movimiento del 68, se dispersan y algunos de ellos andaban en la zona, muchos de ellos tuvieron contacto con Lucio Cabañas por ejemplo y que era el movimiento armado con mayor tiempo en el país.

Tanto para el Estado como para las corrientes de izquierda, plantea, esta zona ha sido vista como estratégica, por las condiciones ya expuestas. Casos concretos, no se pueden comentar porque necesitamos la autorización de la familia, pero es gente que en determinado momento se despidió de la familia, se fue y nunca más regresó, nunca más volvieron a saber nada de ellos.

Sin embargo, cita un caso: “en Magdalena hace cinco años una familia buscaba a un familiar pero lo único que se supo es que se fue a los Estados Unidos y nunca más se supo de él. Era una persona que había estado muy activa dentro del movimiento social, concretamente con TINAM y que nunca más se supo nada de él”.

Este caso no es único, estima que “hay otros más que desaparecieron, que estuvieron involucrados con la lucha social, no sólo en la sierra, incluso en el DF y en Chiapas, pero nunca más hemos sabido nada de ellos”.

FUENTE: http://www.jornadaveracruz.com.mx/Noticia.aspx?ID=100802_124223_843&id_seccion=0

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