jueves, 22 de marzo de 2012

¿Dónde está Carlos René?


Un año de la desaparición del profesor mixteco
¿Dónde está Carlos René?
  • La familia, la Procuraduría y la Sección 22 sin pistas del maestro oaxaqueño
ISMAEL GARCÍA M.
FOTOS: MARIO JIMÉNEZ L. Y CORTESÍA

Sobre el dolor y la angustia, doña Lucila Salazar Reyes guarda gratos recuerdos de su hijo, Carlos René Román Salazar, y no pierde las esperanzas de verlo con vida.

Veinte días antes de su desaparición, el profesor fue a Huajuapan por su madre para llevarla al médico. “Es el recuerdo más hermoso que me queda. Ese 24 de febrero no solamente se preocupó por mi salud, sino convivimos, platicamos largo, no me imaginé lo que vendría después”, dice.

A un año de la ausencia física del mentor, no hay pistas. Como en la mayoría de los casos de alta relevancia, la Procuraduría General de Justicia del Estado se ha limitado a informar que sigue investigando.

“No se imagina lo difícil que ha sido para mí vivir con esta incertidumbre, angustia, día y noche. Las autoridades sólo dicen que están investigando, pero hasta ahí. No es justo que mi hijo desaparezca nada más porque sí; qué hizo, por qué lo castigan tan feo y castigan a toda la familia, y a mí en especial”, narra la mujer.
El recuerdo de un hombre estudioso, responsable, protector, buen padre de familia y esposo, es el aliciente para doña Lucila para no desfallecer.

EL PROFESOR MIXTECO
Román Salazar, con más de 30 años de servicio, nació en Huajuapan de León el 20 de julio de 1956. Estudió la primaria y secundaria en su tierra natal. Obtuvo una beca para realizar estudios de profesor de educación primaria en la Escuela Normal Rural “Lázaro Cárdenas del Río”, ubicada en Tenería, población del Estado de México.

Posteriormente cursó la licenciatura en Ciencias sociales en la Normal Superior de Oaxaca y la especialización en Pedagogía en la Normal Superior de México. Además, la maestría en Educación, en el campo de formación docente.

Fue asignado a diversas escuelas en el distrito de Sola de Vega y más tarde fue profesor, coordinador y director en distintas escuelas normales, además de jefe del área de docencia de la Escuela Normal Superior de Oaxaca.

De 1991 a 1994 fue secretario de Conflictos del Nivel Homologados en la dirigencia estatal. Era integrante del Centro de Estudios y Desarrollo Educativo de la Sección 22 y uno de los principales impulsores del plan alterno a la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE). Formaba parte también de un grupo de estudios denominado “Colectivo Libertario”.

SE HACE HUMO
El 14 de marzo de 2011 por la tarde-noche, desapareció sin dejar ninguna huella más que mensajes de celular a su actual esposa, Marisol Ricárdez Contreras, y a una de sus compañeras profesoras, Guadalupe Bautista Ramírez.

De acuerdo con una relatoría de la Sección 22 del SNTE, salió aproximadamente a las 18:30 horas de su domicilio, en Villa Los Laureles, de Santa Cruz Xoxocotlán.

A eso de las 20:00 horas de aquel lunes trágico, se comunicó con su compañera Guadalupe Bautista, mediante un mensaje vía celular, para avisar que la lluvia estaba muy fuerte y que se encontraba por los rumbos de Santa Rosa Panzacola; supuestamente acudiría a una reunión con dirigentes de la gremial.

Dos días después, en un encierro de vehículos ubicado en el municipio de San Jacinto Amilpas, conurbado a la capital, fue localizado el vehículo en el que se transportaba, un Mazda X7S, color gris, con placas de circulación TWS 4400 del estado de Puebla.

Aparentemente no había indicios de violencia, salvo algunas manchas de sangre; su computadora y otros equipos estaban intactos. Por los hechos se integró la Averiguación Previa. 70/SM/2011.

En mayo se dio a conocer oficialmente que días después de la desaparición del mentor, fue utilizada su cuenta de correo electrónico para enviar algunos mensajes. Ante la incapacidad del gobierno estatal para indagar este tipo de movimientos, en diciembre pidió apoyo a la Policía Cibernética de la Procuraduría General de la República, pero tampoco ha informado de las indagatorias.

UN AÑO DE ANGUSTIA
La pareja del profesor, Marisol Ricárdez tiene fresca en la memoria el último día de ambos. Ella atendió a su hijo Cristian para prepararlo para la escuela. Carlos se levantó a hacer ejercicio e iría a Tlacolula a impartir un taller. Regresó al medio día por ella a su centro de trabajo, a las 14:30 horas; pasaron por el niño a la casa del abuelo y fueron a casa a comer a eso de los 15:30 horas.

Él tomó una siesta; tras ello saldrían a una reunión, por separado; se enviaron mensajes por celular más tarde. “Te cuidas mucho, te amo”, fue uno de los últimos mensajes para Marisol, a eso de las 20:10. Después de las nueve intentó llamarle y simplemente ya no estaba encendido el teléfono. Las horas siguientes, los días subsecuentes, y el año completo, han sido de angustia. De recorrer oficinas, de participar en marchas, de mítines.

El pequeño Cristian recuerda a Carlos René continuamente. Pregunta cuándo vendrá a casa. Los primeros meses lloraba. Hoy le pide a su madre que ya no llore, que el profesor volverá a casa.

A Marisol, un año no le han bastado para agotar las lágrimas. El incontenible llanto surge cada vez que lo recuerda o se le pregunta por él. La mujer busca también fortaleza en esa imagen amorosa.

“Aparte del dolor que uno siente al no saber qué pasó, hay acostumbrarse a vivir sin él, tener que ir a cada rato a la procuraduría; es desgastante, porque no hay ningún avance. Estamos investigando, estamos investigando, es lo único que dicen”, refiere.
--¿Estaría conforme en saber que se fue con alguna otra mujer, o que decidió cambiar de vida en otro estado o país, que no saber de él?

--Al principio no quería ni escuchar eso. Pero a un año de desaparecido, preferiría que estuviera vivo aunque en otra parte. Es preferible a la incertidumbre de no saber de él.

“Si se fue por su voluntad, que me muestren las pruebas, no hay problema, pero no lo han hecho, aunque lo conozco, no es un tipo que hiciera eso. Aun lo espero y sé que volverá con vida”:

Marisol Ricárdez, esposa de Carlos René Román Salazar

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