jueves, 8 de agosto de 2013

RAYMUNDO VELÁZQUEZ FUE UN ACTIVISTA GUERRERENSE COMPROMETIDO

Familiares e integrantes de la Liga Agraria Revolucionaria del Sur Emiliano Zapata, acudieron al Servicio Médico Forense de Acapulco a reclamar el cuerpo del líder de la organización, Raymundo Velázquez Flores, así como el de Samuel Vargas.

El luchador agrario, asesinado el lunes, inició su trayectoria, hace unos 30 años, peleando por la pavimentación del periférico que hoy rodea Iguala.
Sergio Ocampo Arista, corresponsal 
Raymundo Velázquez Flores, asesinado el pasado lunes, fue un activista guerrerense comprometido con los problemas que sufrían sus paisanos del pueblo de Tilapia, municipio de Malinaltepec, de donde era originario.

Velázquez Flores inició su activismo acosado por la extrema pobreza a que están sometidos la mayoría de los habitantes de La Montaña de Guerrero, y después de migrar a los estados del norte como regularmente lo hacen sus paisanos, prefirió radicar algún tiempo en la ciudad de Iguala, sin desligarse de los problemas que sufrían los pobladores de la zona de Malinaltepec, y que fue zona de operaciones de la guerrilla de Genaro Vázquez Rojas a finales de la década de los 60.

El investigador de la Universidad Autónoma de Guerrero(UAG) y actual dirigente de la ACNR, Arturo Miranda Ramírez, recordó parte de la trayectoria política de Raymundo Velázquez, quien al morir tenía 57 años de edad.
Señaló que el líder de la Larsez “que antes de llegar a Iguala fue vendedor de paletas a mediados de los años 70s. A principios de los años 80s tuvo contacto con los jóvenes de la ACNR, participando en la lucha por la pavimentación del periférico que hoy rodea la ciudad de Iguala, que en ese tiempo se encontraba en total abandono”.
Como resultado de esa lucha, agregó el dirigente de la ACNR, se conformó el Movimiento Urbano Popular de Iguala (MUPI) “en el que Raymundo empezó a adquirir conciencia de lucha y a destacar como un activista comprometido. Ahí conoció los lineamientos y principios de la ACNR y decidió afiliarse y a participar en forma decidida en todas las tareas que se le encomendaban: ese fue el origen de su militancia por las causas más sentidas de nuestro pueblo”.
Posteriormente a principios de los 80s, junto con una nueva generación de cívicos “promovió la reactivación de la Liga Agraria Revolucionaria del Sur Emiliano Zapata (Larsez), en donde destacó como el principal dirigente, encabezando en un primer momento a 200 campesinos de varias partes del estado, apoyado por Antonio Sotelo Pérez (fundador) y Santos Méndez Bailón que acababan de regresar a Guerrero del exilio de más de 11 años en Cuba”.
Pronto la Larsez se convirtió en “una organización campesina alternativa, que se convirtió en blanco de ataque de personeros del gobierno del estado, entre ellos Humberto Salgado Gómez, entonces secretario de Gobierno de la administración interina de Ángel Aguirre Rivero, quienes le infiltraron elementos de Antorcha Campesina y otros oportunistas, que al ver su capacidad de convocatoria se empeñaron en corromperlo ofreciéndole mil cosas”.
Miranda Ramírez manifestó que en los últimos años, debido “a las condiciones de reflujo del movimiento revolucionario y democrático en el país y en el estado, Raymundo se dio a la tarea de promover una estrategia de vinculación con muchos otros movimientos sociales del país sin importarle su filiación política e ideológica; bastaba que compartieran la necesidad de sumar fuerzas para conquistar la solución a los problemas planteados por los pueblos de La Montaña, las costas de Guerrero y todo el estado y eso, para algunos militantes de la izquierda dogmática les pareció una posición poco confiable”.
Pese a su escasa formación académica, “tenía la capacidad de dialogar con intelectuales de filiación democrática y revolucionaria, pero sin subordinarse a ninguna. Le levantó la mano a Juárez Cisneros y a Ángel Aguirre durante sus campañas por la gubernatura y los críticos vieron en esa actitud un alineamiento con el PRI o con el PRD, pero se equivocaron, porque lo hizo para tener la posibilidad de encontrar apoyo para su gente, pero nunca se subordinó a ningún gobierno estatal o federal; contra todos hizo plantones, marchas, huelgas de hambre y tomas de edificios principalmente contra la Secretaría responsable a nivel federal de los asuntos indígenas”.
Recientemente desde el poder se hizo aparecer un quejoso porque supuestamente no le habían entregado parte de los logros de la última lucha que promovió con plantón junto a palacio de gobierno “seguramente esa fue la oportunidad que esperaba el gobierno para tener la coartada para asesinar al compañero Raymundo, haciendo aparecer su muerte como resultado de los problemas con algunos colaboradores; esa estrategia homicida ha sido el arma favorita del Estado cada vez que busca asesinar a los luchadores sociales que no le son incondicionales; esta vez, en el marco de la desmedida inseguridad prevaleciente donde los brazos de la delincuencia no oficial se entrelazan con los delincuentes oficial llámense militares o policías”, señaló.
La dirigencia de la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria(ACNR) confirmó la muerte de Raymundo Velázquez Flores, dirigente de la Liga Agraria Revolucionaria del Sur Emiliano Zapata (Larsez), y de otras dos personas, ocurridas en el poblado de Carrera Larga, municipio de Coyuca de Benítez, en la Costa Grande de Guerrero.
Desde el lunes por la noche Luis Olivares, líder de la organización Popular de Productores de la Costa Grande, informó a las autoridades acerca de la muerte del dirigente de la Larsez, y de otras dos personas, uno de ellos de nombre Samuel Vargas Ramírez, además de la desaparición de uno más del que se desconoce su nombre, pero que al parecer era el chofer del vehículo compacto en el que viajaban y que posteriormente se encontró incendiado, “tardaron más de tres horas en llegar los policías”, se quejó.
El pasado lunes al mediodía fueron hallados los cuerpos de las tres personas maniatadas y con huellas de tortura.
La diputada federal perredista Rosario Merlín García lamentó el asesinato de Velázquez Flores, de quien dijo, ya había denunciado amenazas y la existencia grupos paramilitares en la región de la Costa Grande. “Es muy lamentable que luchadores sociales sean criminalizados. Si no paran el hambre, si no terminan con las enfermedades, tendrían que matar a muchísimos mexicanos”.

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