viernes, 21 de enero de 2011

Lucio Cabañas Barrientos: Las cuentas siguen pendientes

Escrito por Rubén Rivera y Jesús Alberto Valdez
 
"La lucha por el socialismo es irreversible" Grito de combate de Lucio Cabañas

El recuerdo de Lucio Cabañas Barrientos es una fuente inspiración revolucionaria para muchos campesinos en guerrero y para toda la izquierda en general dentro de México, su sola presencia en el logotipo de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación es muestra de ello. No hay duda del heroísmo, la abnegación, la audacia que lo llevó a dar hasta su propia vida por lo que consideraba era la vía para la emancipación de la humanidad. Su frase más conocida lo refleja: "Ser pueblo, hacer pueblo y estar con el pueblo"

La historia de la lucha campesina en los sesentas y setentas, no se puede escribir excluyéndolo. Su organización, el Partido de los Pobres no surgió como el producto de un grupo de estudiantes radicalizados que de pretendieron trasladar la campo a redimir pobres, el movimiento armado de Lucio Cabañas es resultado de la persecución de los activistas del campo en la zona de Guerrero que, llegado el momento, tuvieron que escoger entre armarse y formar una guerrilla o morir asesinados por los caciques y sus guardias armadas.

El programa socialista del partido de los pobres era sin duda adecuado para las necesidades del México de entonces y del de ahora, no obstante cayo en el error de considerar a la guerrilla como la vía para conseguir dicho programa, ello debido sin duda a que producto de la represión del 1968 no sólo los comunistas y excomunistas campesinos de Guerrero sino miles de activistas consideraban que no había otra opción más que la lucha armada contra el régimen genocida.

Resulta particularmente paradójico que mientras los grupos armados surgían como hongos en época de lluvia, se desarrolla durante los setentas un inusitado auge de luchas sindicales que llevaron a una crisis al corporativismo de la cual nunca pudo salir enteramente.

Como marxistas consideramos que el movimiento revolucionario para triunfar debe tener un sustento básico en las ciudades, esto era cierto en la época de Lucio donde cerca del 40% de la población vivía en el campo, lo es más ahora cuando la población campesina ha llegado al 20% del total y es protagonista de una emigración de millones de personas hacia el norte.

Por supuesto que un movimiento basado en los trabajadores de todos los sectores, especialmente los fabriles es lo único que puede garantizar una transformación revolucionaria de carácter socialista tanto en el terreno de la economía, como en el terreno del régimen político

En el terreno económico si las masas trabajadoras participan conscientemente del proceso revolucionario entonces las dificultades para echar andar todas las palancas económicas se reducen extremadamente. En el terreno político la participación conciente de las masas genera un marco democrático que puede asegurar lo que algunos llaman hegemonía, es decir un nivel de consenso social que permite al nuevo estado un grado de democracia y gobernabilidad que le permite realizar las transformaciones sociales sin el peligro de que la reacción precapitalista intente una restauración.

El trabajo de construcción de un movimiento obrero capaz de disputar el poder requiere de de organizaciones que combinen la explicación de la alternativa marxista con la experiencia concreta de la lucha de clases que los trabajadores inexorablemente sufren en el marco del capitalismo. Estas experiencias de lucha de clases no excluyen conflictos armados, de hecho el estado mexicano no duda en emplear las armas en contra de los trabajadores cuando sus intereses así lo señalan, de hecho el asesinato de más de 30 activistas sindicales, campesinos y jóvenes durante el 2006 en México así lo atestigua. El problema por lo tanto no esta en defenderse incluso con las armas de la reacción capitalista, el problema o la desviación guerrillerista surge cuando, al margen del proceso de toma de conciencia de las masas se pretende utilizar las armas como recurso principal.

Para el año en que escribimos este documento, 2007, el método del guerrillerismo ha quedado plenamente desacreditado en México por la vía de los hechos. Da la presión de que aquellos que aún dicen defender dicha forma de lucha ni siquiera se toman en serio a si mismos.

Por otro lado hay una diferencia abismal entre lo equivocados, pero decididos y heroicos jóvenes y campesinos que durante los sesentas y setentas se lanzaron a luchar contra el ejército y las fuerzas de seguridad entregando su vida, en contraste con los supuestos grupos armados de ahora que no acuerdan más que a hacer explotar uno que otro petardo frente a una institución bancaria, comparemos esas minúsculas demostraciones de debilidad con las tremendas demostraciones de fuerza de las masas que trabajadores de todo tipo dieron en Oaxaca, Michoacán y la Ciudad de México durante el 2006 y aún durante este 2007. Una pequeña mirada a esos acontecimientos nos conducirá rápidamente a reconocer que la fuerza revolucionaria esta en la lucha de masas, aún en aquella que no es conciente de su potencial y que poco a poco, o repentinamente, va cobrando conciencia de su poder.

Por supuesto otro punto que diferencia al movimiento de Lucio con los grupos armados de ahora es que al menos el Partido de los Pobres señaló claramente que lo que México necesitaba era una revolución socialista, mientras que prácticamente la totalidad de los grupos actuales no aciertan a precisar más que a una lucha por una autentica democracia, de hecho en el terreno teórico no están lejos ni de la dirección actual del PRD ni de los grupos de izquierda posmoderna tipo ONG´s, que glorifican métodos organizativos anarquistas con objetivos individualistas y sectarios. El caso del EZLN es emblemático en este aspecto. Mientras que los campesinos de los altos mostraron un heroísmo innegable en 1994 su dirección fue girando a posiciones tanto sectarias como reformistas. Alguna vez Marcos dijo que el EZLN "no tenía vocación de mártir". Pues bien, eso es lo que hace a movimientos como el Partido de los Pobres de Lucio Cabañas de los setentas 100 veces más digno. Si Marcos diciéndose guerrillero esta vivo y dando conferencias sobre cualquier tema es porque pasó de combatir a cohabitar con este régimen. Si Lucio Cabañas tuvo que ser asesinado fue porque era un enemigo irreconciliable. Ahora que esta de moda hablar de ética preferimos la ética de Lucio a la de Marcos.

Los activistas del movimiento obrero y la juventud debemos recordar con respeto a camaradas como Lucio Cabañas y aprender de su lucha y sus errores, esa es la única manera de mantener vigente las razones por las cuales luchó y por las que estamos 100% de acuerdo: la liberación del los campesinos y obreros por la vía del socialismo.

FUENTE: http://www.militante.org/node/6

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