viernes, 12 de octubre de 2012

CHAHÌN, AUTORITARISMO, REPRESION Y LAS DESAPARICIONES EN ORIZABA…


"El gobierno no descansa en la fuerza, el gobierno es la fuerza; descansa en el consentimiento, o en una concepción de la justicia." Chesterton
ORIZABA, VERACRUZ
La inseguridad prevaleciente en Veracruz tiene en la mira a todos los actores de la vida cotidiana, pero especialmente para aquellos que son  incómodos para algunos gobernantes. La seguridad y la paz social es responsabilidad del Estado. En el país de Felipe Calderón, en la entidad veracruzana de Javier Duarte de Ochoa y en los municipios de las autoridades municipales.
Se le reconoce el esfuerzo que hace el Gobierno de Javier Duarte de Ochoa para avanzar en la pacificación de la entidad veracruzana. Obligación moral y legal de nuestro gobernante, nadie en su buen juicio puede apostar a que a nuestras autoridades le vaya mal, al contrario. Por encima de cualquier diferencia política o ideológica esta la tranquilidad de todos los ciudadanos.

Lamentable, desdeñable hasta repudiable son los acontecimientos de extorsión y secuestros, el atentado en su persona y bienes de los veracruzanos. La desaparición forzada en la entidad veracruzana se ha multiplicado a pesar de las cifras alegres. Lamentable y deplorable que aquellos ciudadanos que se presentan a denunciar la desaparición de un familiar y toparse con ministerio públicos y un subprocurador que solo hallan en los trámites burocráticos engorrosos buen pretexto para su desempeño. Pero si el desaparecido, extorsionado o secuestrado es de las familias adineradas o con influencias políticas, entonces, el aparato judicial actúa, investiga y detiene a los delincuentes. Pero para las familias de la clase trabajadora es un calvario y se topa con la negligencia y la incapacidad de funcionarios en los ministerios públicos y juzgados.

Reitero, que cada municipio el responsable de darles seguridad a las familias es la autoridad municipal. En Orizaba hay responsables para garantizar la paz social y por cierto esa misma autoridad municipal a nombre del progreso se impone pisoteando la dignidad y violando las garantías individuales del sector informal y otro tanto no tan informal. Se persigue y se pretende acallar las voces discordantes, a los líderes se les coopta o se les reprime. La paz social en Orizaba, Veracruz, se rompe por aquellos que están obligados a garantizarla.

Basta mencionar algunos ejemplos: El 10 de febrero de 2011 una manifestación pacífica de comerciantes ambulantes que se celebraba frente del palacio municipal de Orizaba, Veracruz, fue reprimida y 11 militantes encarcelados, entre los detenidos se encontraban los activistas Maximino Antonio Jiménez y Gabriel Gómez Cañas. Este último desaparece el 25 de marzo del mismo año, después de salir de un plantón instalado en parque Apolinar Castillo. Hasta ahora el Ministerio Público y el mismo subprocurador, han manifestado que ya agotaron todas las diligencias y que se toparon con una pared. Gabriel Gómez Cañas no era hijo de un empresario y tampoco era familiar de un político connotado amigo del gobernador o del presidente de la republica, el era un activista y defensor de las familias que sobreviven del comercio informal.

La mayoría de los líderes del mercado Zapata fueron cooptados por la autoridad municipal, no así Tomasa López Peralta, que surge encabezando a un grupo importante de comerciantes de citado zoco, es acosada y perseguida por elemento policiacos; ademas amenazada de muerte por el comandante de policía municipal, pero no se ha hecho nada al respecto. La autoridad municipal y el departamento jurídico han utilizado la intriga y manejado ante la prensa el asunto legaloide para presionar sicológicamente a los comerciantes del mercado Zapata que solo piden un acuerdo digno que no perjudique a su de por si deteriorada economía.

El alcalde se ha tenido que enfrentar con los comerciantes establecidos de la calle madero, no hubo acuerdos y consensos, solo hubo la decisión autoritaria del alcalde Orizabeño para cerrarla a la circulación, poner estatuas y flores.

Y el caso más reciente es la desaparición de Lenin Antonio Pérez, este martes 9 de octubre a las 8 de la noche, con 13 años de edad, estudiante de secundaria, hijo del activista Maximino Antonio Jiménez.

El ciudadano común se encuentra entre la frustración y preocupación, los luchadores sociales se encuentran ante un gobierno municipal y ante un aparato judicial que solo funciona para los adinerados y políticos influyentes.

Mientras tanto Hugo Chahìn Maluli no oye y no ve estos argumentos, porque él es un empresario “honesto” y “exitoso”, cuasidios, omnipotente y sempiterno, así se siente a esa autoridad municipal que ha golpeado a familias del comercio informal, porque su actuación arbitraria y prepotente ha dejado mucho que desear. La paz social no existe porque el mismo alcalde se ha encargado de sembrar el odio y el encono. No existe paz social mientras haya desapariciones de personas. No es posible que siga ese estado de cosas, cuando deberían ser las autoridades las que deberían de dar esa confianza a la ciudadanía, pero no es así…

Ante el miedo y la frustración del ciudadano se encuentra inerme… es hora que Javier Duarte intervenga en Orizaba o será cómplice de este cuasidios Orizabeño. Esperamos noticias de la pronta aparición de Lenin Antonio Pérez.
Por Andres Gomez Ojeda 

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